Beispielsätze

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Orondo in einem Satz (in spanisch)

El castillo del Príncipe Orondo.
Era realmente el orondo gachupín.
Era un hombre joven, orondo y jovial.
El orondo subastador entendió el mensaje.
Joan observó su orondo y duro semblante.
Paquis se puso la mar de orondo al oír esto.
Su orondo mayordomo, Lopin, pululaba alrededor—.

El orondo cuerpo alimentado con carne y pan de trigo,.
Al contrario que papá, don Ignacio era más bien orondo.
El orondo erudito les ofreció una sonrisa de conmiseración.
No es mía la frase sino del orondo y alegre Belgardin, mi mecenas.
El orondo caballero apartó su cuchara con resignación y dijo inocentemente:.
inquisidor entrase en eltemplo y saliese de él muy orondo y ufano, seguido del.
El Príncipe Orondo alzó la cabeza y se enjugó las lágrimas que empañaban sus ojos.
Mark siempre había sido un gigante, pero ahora, observó Merthin, era un gigante orondo.
El Príncipe Orondo falleció apenas un día después de que Meggie visitara el castillo con Fenoglio.
Distinguía la silueta del cuerpo grande y orondo de Hernández, alzándose y descendiendo a la luz azul.
Los dos pequeños ojos que asomaban en el orondo semblante semejante a un queso observaron a Joan con frialdad.
Lucky hizo una pausa para beber un trago, mientras constataba muy orondo la atención mantenida que había suscitado.
En su sueño, el orondo hombrecillo partía de la ciudad de Darujhistan por la puerta de Dos Bueyes, en dirección al sol poniente.
El Príncipe Orondo: señor del castillo y la ciudad de Umbra; desde la muerte de su hijo Cósimo llamado también el Príncipe de los Suspiros.
Fue el más orondo de los nigromantes el que puso a Huma en antecedentes, y una vez hubo terminado el otro, el enjuto, replicó con tono despreciativo:.
Al instante, Casio, un hombre gordo, orondo, algo más joven que Lelio, pero pasada ya la cincuentena de años, bajó y saludó efusivamente al ex cónsul.
Sujov sale con la tripa bien llena, orondo y satisfecho, y se decide, aunque no debe faltar mucho para el toque de queda, a hacer una rápida visita al letón.
El hombre tenía ojos castaños, pero el mismo aspecto orondo y agradable que su mujer y al entrar en la tienda se apresuró a cubrir su calva con un gran gorro.
La seguía Contarini, orondo y sonriente, el hombre que siempre encontraba la fisura precisa para que su cliente se beneficiara de todos los tecnicismos jurídicos.
¡Si yo estuviese allí, no regresaría jamás! Ningún lugar de este mundo he añorado ni siquiera la mitad que a la colina sobre la que se alza el castillo del Príncipe Orondo.
El obispo de Hispalis, orondo y sanguíneo, cuasi apoplético, aguardaba en pie en medio de la biblioteca a que entrara el rabino de la sinagoga de Triana, dom Rubén Labrat Ben Batalla.
—¡Llegas tarde, Fenoglio! —dijo el Príncipe Orondo en cuanto se cerraron las puertas detrás de las mujeres y de su nieto; su voz correspondía aún a la de un hombre muy gordo—.
Él era un hombre corpulento, con una incipiente calvicie y una barba negra que siempre parecía grasienta; ella era una mujer cuadrada, cuyo orondo y amarillento semblante recordaba a Joan un queso graso.
Las casas se apiñaban entre las murallas como pájaros en un nido demasiado estrecho, y por encima ondeaban los pendones negros del castillo como si quisieran escribir en el cielo el dolor del Príncipe Orondo.
Rommel, orondo por la victoria de Libia, se había detenido un momento, preparándose para romper el frente y penetrar en Alejandría, donde ya preparaban banderas alemanas para dar la bienvenida a los «libertadores».
Estoy a punto de alcanzar el medio siglo, lo cual es ciertamente demasiado para un marino en activo, mientras que tú aún no has llegado a los cuarenta, y ésa es la edad en que se comienza una tranquila carrera de orondo gobernador apoltronado.
Pero en ese momento, mientras contemplaba su orondo semblante, una versión más tosca del de su esposo, y pensaba en los desdichados ingleses -su propio pueblo- a los que atraparía y sin duda mataría, Hilda experimentó una intensa repugnancia.
En sus asientos destacaba aún el viejo escudo, el león que no lloraba, en algunos con el cuero tan raído, que proclamaba claramente las horas y horas que había pasado allí el Príncipe Orondo antes de que la pena consumiera su gusto por los libros.
El primer cliente del banco entró sobre las nueve y cuarto: un cincuentón bastante orondo con una vestimenta extemporáneamente juvenil, en especial los vaqueros de última moda, que se compraban ya con la cremallera rota y salpicaduras de vómito en los bajos.
Sin embargo, un día, al subir las escaleras, me encontré con el señor Rucastle que salía por aquella puerta con las llaves en la mano y una expresión en el rostro que lo convertía en una persona totalmente diferente del hombre orondo y jovial al que yo estaba acostumbrada.
Se me ocurrían historias, muchas historias, como hacía tiempo que no me sucedía, las palabras brotaban sin esfuerzo, pero en cuanto me hice un nombre con las primeras canciones, escritas para el Príncipe Orondo, en cuanto los juglares hallaron gusto por mis versos, Zorro Incendiario prendió fuego a unas granjas, allá abajo junto al río, y Cósimo partió para acabar de una vez por todas con la banda.

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Synonyme für orondo

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